La primera vez que Disney rechazó a Tim Burton

Al mismo tiempo que hemos recibido la noticia de que Josh Brolin será Quasimodo en la adaptación que Tim Burton efectuará de la novela escrita por Víctor Hugo en 1831, Nuestra Señora de París (más conocida popularmente por sus adaptaciones a cuento infantil y largometrajes cinematográficos como El jorobado de Notre Dame) también han salido a la luz los dibujos del cuento que un jovencito Burton envió a Disney como carta de presentación. Zlig, el gigante lo tituló ese Burton como autor en ciernes, pero fue rechazado amablemente por la compañía de la mágica paleta de colores.

De la misma forma, años después, cuando Disney en plena década de los ochenta mutó su blancura hacia tonos más grisáceos, tanto de forma como de fondo en sus producciones animadas o de live action, y se enfrentaba a una crisis financiera, Burton si que fue aceptado como aprendiz de animación para Tod y Toby (1981) o para dedicarse al arte conceptual de Taron y el caldero mágico (1985). Su necesidad de expandir su genio libremente hicieron que sus inquietudes de estética más siniestra le hiciesen tener que salir de la compañía hasta hace un par de años, cuando volvió por la puerta grande para realizar su Alicia en el País de las Maravillas (2010).

Una relación de amor-odio que se ha visto ilustrada por la aparición no sólo de ese cuento, que un Burton de 18 años recién graduado en el instituto, envió a la Disney, sino también la carta que envió como presentación y la que recibió cordialmente como rechazo de publicación. Su trazo nervioso y su peculiar colorido casi de acuarela recuerda  las ilustraciones de Maurice Sendak para Donde viven los monstruos (1963), ya que la referencia temática también parace clara; al fundacional Gertie el dinosaurio (Winsor McCay, 1914) o el posterior El dragón chiflado,  creación de Alfred L. Werker y Hamilton Luske para Disney en 1941.

Carta de Tim Burton

Carta de Walt Disney Productions

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