Quién haya disfrutado de un live de DJ Shadow ha conocido el encantamiento de un músico único. Su bagaje musical empleado para la experimentación y la composición vanguardista revela la dificultad de encasillarlo en etiquetas lacradas. De la indagación en el corta y pega, y la confederación de géneros aliados, al empeño por fabricar canciones en el término estricto: de dos obras maestras como Endtroducing… y The Private Press al aterrizaje en el planeta de la estructura más habitual. Habrá muchos que sigan anhelando al Josh Davis del sampler en bucle continuo que encola rap con trip-hop, soul, funk y rock en cinco minutos pero… Dentro de la consabida sentencia de que los maestros curtidos acaban arrimándose a la sencillez, ¿no es la división de esos géneros en estructuras de composición más cercanas a la canción o tema cerrado una visión igual de fascinante que el síncope experimental, si está igual de bien calculado?
The less you know the better, su cuarto album en solitario, propone un descenso hacia la pista clásica, la búsqueda de matizar la composición armoniosa a través de la sencillez antes que propagar el virtuosismo de su técnica poliédrica a la que nos tenía acostumbrado en el inicio de su carrera. Abre con una intro que enlaza con su anterior trabajo discográfico, The Outsider (2006), un disco que ya nos mostró que Davis quería convertirse también en un buen compositor de canciones a la vieja usanza. Y sigue con un segundo corte (una pseudo-intro) que podría ser la base guitarrera perfecta para unos Beastie Boys que quisieran regresar a sus contundentes años 80. La primera grata sorpresa la hallamos en la tercera pista: Stay the Course trae el regalazo bajo el brazo del flow pausado, underground y lírico de Talib Kweli (el de Brooklyn ya nos regaló el curso pasado varias joyitas con Reflection Eternal) y el disco continua con un soul de funky delicado, I’ve been
trying, que es prolongado por la fineza de Sad and Lonely, una pieza tan pulcra como simple, tan corta como primorosa que recoge samples de I’m Sad and I’m Lonely de Susan Reed e interpolaciones de Faut que je me pousse de Offenbach. El intento del primer climax rompepistas viene con un sampleo del City Rises de Saigon que empieza como un perfecto tema NewOrdiano y acaba demostrando la buena simbiosis con otro músico experimentador como Tom Vek.
Las raíces negras del manifiesto fundamental que ha arrastrado siempre DJ Shadow se siguen manteniendo en cada una de los temas, sea unido a la apacibilidad de la world music (el sample de Trettioåriga Kriget en Redeemed), el drum and bass en la órbita de la improvisación jazz acelerada (Run for you life), jungle y breaks raudos y veloces y un final de disco donde se vuelven a apreciar tres o cuatro pistas que vuelven a entroncar con los orígenes sincopados, rítmicos y enlazados del Josh Davis más auténtico. Shadow sabe disfrutar experimentando e indagando, no le da miedo asociarse a la comodidad de lo fácil, ni enchufarse a la red de la humilde busca de las estructuras sencillas.