‘Mylo Xyloto’ COLDPLAY (2011)

Coldplay, Mylo XylotoPara aquellos que hubiesen preferido la separación definitiva de U2 en vez de la de REM, Mylo Xyloto, el último trabajo de Coldplay, lo recibirán con apatía. Para los que hayan estado ansiosos durante gran parte del presente curso por escuchar los nuevos trabajos de My Morning Jacket o Wilco, los nuevos derroteros por los que ha andado en los dos últimos años la banda de Chris Martin, no serán inquietudes latentes que desear analizar. La indiferencia, rechazo o actitud proactiva hacia un acontecimiento siempre responderá a las preferencias subjetivas, y en casos como Coldplay, se agrandan las consecuencias: resulta complicado atestiguar que sus trabajos puedan tener puntos medios que equidisten entre el extremo del fanatismo y el de odio encubierto.

Si debo poner las cartas boca arriba, debería reconocer que he sentido esa fría indiferencia hacia la mayoría de trabajos discográficos de Coldplay. Ni su épica musical, ni su pose de pseudo activismo político-social me han importado demasiado. Me han colmado más las tontunas composiciones pop de los antaño “interesantes” Travis, y me lo he pasado infinitivamente mejor entre las discusiones de los acérrimos y los detractores de The Killers. El gran punto sobre el que se sustenta Mylo Xyloto, el quinto álbum de los londineses, y quizás también problema final que sirve de excusa para los no partidarios, es que dentro de los límites de intentar grabar a fuego el definitivo paso adelante del pop-rock alternativo capaz de capturar a la masa, Coldplay pierdan capacidad para emocionar de forma simple, por sus concesiones conceptuales ni excesos tapados bajo el paraguas del riesgo.

El “rock suave” autocuñado por Martin resulta ser en esta quinta entrega un espacio donde cabe la pequeña delicadeza,  el exceso ruidoso o la zambullida sin complejos.  El impedimento es que el chapuzón no se ha hecho sin prejuicios sino con aura de pretensión altilocuente. De primeras, sobra la insustancial intro del disco. Afortunadamente, “Hurts like heaven” (el pop más diáfano, sencillo y enérgico del disco) recuerda las virtudes del mejor indie de los últimos años (The Magic Numbers en plena forma) y “Paradise”, “Charlie Brown”, “Us against the world” suponen el mejor tramo del álbum, por mucho que se cuelen estrofas tan de sentenciaMylo Xyloto, Coldplay new-age (quizás han entendido mal a Brian Eno ¿?) como “a través del caos que se arremolina, estamos nosotros contra el mundo”. Los ecos a las guitarras de The Edge o los juegos vocales a lo Bono se exhiben más que nunca en Coldplay: terminan siendo acercamientos al rock yanqui,  irradiando tanta lucidez como turbación (“Major Minus” es su mayor ejemplo). El álbum desemboca en  un final engolado de muro de sonido repleto de ruidismo (“Don’t let it break your heart”)  como atestiguando que el rock de estadio va a quemar las naves, y ni siquiera la delicadeza de “Up in the birds” salva ese descollo: para eso ya estaba la corta y perfecta “U.F.O.”.Mientras tanto “Every  Teardrop is a waterfall” ya ha cansado tanto que a uno le da pereza pensar  que ese homenaje que nació en Peter Allen acabe siendo el ritmo de la noche invernal.

El riesgo en Mylo Xyloto acaban siendo las pequeñas bases rítmicas programadas y disonancias electrónicas que destacan por su poca capacidad para llenar de empaque sólido a diversas canciones del disco. Serán los tiempos convulsos y llenos de total incertidumbre a los que asistimos como ciudadanos del mundo. Será que la crisis económica y emocional está erosionando el concepto de clase media y ya sólo existen dos extremos en la jerarquía. Lamento estar en la más baja, en aquella a la que no llega el aura trascendental de la épica pop-rock de última serie.

4/10

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