Durante estas fechas de paz y felicidad, que en ocasiones es algo que nunca vemos debido a los conflictos emitidos por televisión o por las luchas familiares entre primos, siempre existe un pequeño rincón de encanto y nostalgia.
Particularmente para mí son especialmente emotivas por la cantidad de horas pasadas delante del televisor, bien abrigadito con mi batín, aprovechando las vacaciones navideñas del colegio y atiborrándome de una programación especial para mí, lástima que las políticas televisivas hayan dejado de lado a los más pequeños de la casa durante estas fechas, hoy en día las televisiones no han cambiado mucho sus parrillas para que el más pequeño de la casa sienta la magia navideña y solo en fechas señaladas como el día de navidad he podido ver algún cambio sustancial de la parrilla televisiva orientado hacia el espectador más menudo.
Lástima, ya que cadenas autonómicas como la televisión de Cataluña, emitían un sinfín de películas Disney o películas de animación para jóvenes, gracias a esas sesiones matinales pude descubrir toda las aventuras de Asterix, Tintin, alguna que otra OVA de Dragon Ball o películas como el caldero mágico. Películas que ahora mismo las veo y se convierten instantáneamente en túneles del tiempo que me transportan a la felicidad de aquellas lejanas mañanas.
Pero no es solo los mágicos matinales que han cambiado, también las típicas trilogías navideñas como Star Wars o Indiana Jones han dejado de emitirse para dejar paso a películas como Piratas del Caribe o Harry Potter, en este sentido no me duele mucho ya que aquí sí que veo un cambio generacional y natural de estas típicas-sagas-navideñas-nocturnas. A pesar de todo existen películas típicamente navideñas (para mí) que aun se siguen emitiendo, es el caso de “los Gremlins” (1984) que todos los años se emite alguna vez, hace dos años para el día de navidad por canal 9 y este año para el día de noche vieja en la segunda. Pequeños vestigios de una época anterior con mas magia, menos horas de trabajo y con una ilusión sin minar, en la espera de la nueva entrega de papa Noel o los reyes magos, deseando incrementar el listado de los playmobil, alucinando con las aventuras de Luke Skywalker y descubriendo la verdadera historia romana y egipcia con los bigotes de Asterix y los guantazos de Obelix como una versión animada de Terence Hill y Bud Spencer se tratara.
Momentos dulces que solo puedo encontrarlos ahora con mi reproductor de DvD, insertando esas películas y sintiendo lastima por las nuevas generaciones que no sabrán lo que es levantarse todas las mañanas bien temprano con la ilusión de poder ver durante dos semanas seguidas los especiales navideños de Cajón desastre (TVE1) y especial pelis de animación en autonómicas (canal 9 y TVE3), bueno, siempre estará para ellos la nostalgia de los padres y el blockbuster más cercano para que el padre pueda recordar, junto con su hijo, una época más feliz, más mágica y en definitiva más llena.
PD: no he comentado nada sobre especiales navideños como el marato (TVE3), especial noche buena o especial noche vieja (todas las cadenas) ya que es algo que no he visto nunca y no vere por el bajo interes que me despiertan cualquer tipo de gala y sus personajes…
Está claro que lo que cuentas forma parte de una generación: la nuestra, la que nació en la primera mitad de la década de los 80.
Los niños de ahora supongo que estarán acostumbrados a otros hábitos y, obviamente, habrán crecido con otras programaciones infantiles. En casos como el periodo navideño no creo que hayan cambiado mucho las programaciones respecto a la de nuestra infancia (está claro que en cuanto a títulos concretos de películas, por ejemplo,las cadenas se han ido lógicamente renovando); aunque reconozco, porque canta a la vista, que sí que se ha descuidado la programación infantil durante el resto del año.
Lo de la nostalgia, de la que transmites en el artículo muy bien lo que sientes y echas de menos, ya es otra cosa distinta. Cada generación echa de menos algo que le une como grupo. Por ejemplo, mi padre se vuelve loco con los westerns o las pelis de aventuras. Aquellas que veía de pequeño en el cine de su barrio. y estoy seguro que si él escribiera este artículo lo enfocaría por otro terreno: por ejemplo que echa de menos la unidad familiar en fechas navideñas, que en nochebuena no se solía salir de fiesta y no le daría mucha importancia a la tele. Nosotros hemos crecido en otra época, igual que los peques de ahora dentro de 20 años igual tengan nostalgia, más que por los contenidos televisivos, por la calidad de los videojuegos de la que disfrutan hoy día.