FIB 2011: Crónica del viernes

(Fotos archivo FIB / Óscar L. Tejeda)

Es viernes y en teoría empieza el festival bizarro, el inicio de las tres  jornadas vigorosas y duras del festival.  Aunque a grandes rasgos es el rival más débil del tridente, el viernes tiene en su planning varios nombres atrayentes. Parece ser que la gente ya se ha olvidado de los mosqueos en cuanto a la no posibilidad de hallar horarios gratuitos con suficientes días de antelación o se cobre la hora por recarga de móviles. El día amaneció con esclarecedores comentarios de Vince Power a la prensa nacional confesando con toda la lógica del mundo que la crisis nos llega a todos, y aunque el FIB parecía moribundo durante la pasada edición, los recortes son necesarios porqué los patrocinios y subvenciones han disminuido, y aunque nunca llueve a gusto de todos,  esto es un negocio y si el FIB desea realmente despegar y tomar nuevas posiciones es lo único que le queda a tal negocio.

Por ahora el tiempo acompaña demasiado bien, no hay rastro de temperaturas excelsas y los pequeños nubarrones de la sobremesa mutan en cielo acogedor. O Emperor en segunda línea de salida del escenario Fib Club: jóvenes irlandeses que juegan entre el rock pausado y el folk alternativo. Todavía es pronto y la tarde está inquieta.  Los tres escenarios están bien repartidos de público. Un rato con Ainara Legardon y su sucio indie-rock que recuerda a Patti Smith, o quizás a Kim Gordon. Su directo imperfecto le da más corpulencia al atardecer. ¿Qué tendrán los atardeceres del FIB, o las lunas y estrellas de sus anocheceres que muchos frontmans lo recuerdan edición sí y edición también? Hoy le ha tocado a Julianvoz como cargada de trankimazin’ Casablancas el nombrar a dichos astros, pero eso llega más tarde… Un poco de Ainara y un poco de Nudozurdo en el Maravillas antes que anochezca. Los madrileños son post- en todo, hasta en darle la vuelta a la angustia que desprenden las rasgadas melodías de su álbum Tara Motor Hembra y pasar de la languidez al coraje impetuoso.

La tarde se nos va con unos The Undertones defendiendo su postura de old-school, al fin y al cabo atemporal, que coinciden en horario con Brandon Flowers. Diversas generaciones bajo el escenario custodiando a vivo bote y voz cada una de las joyas de punk, pop y rock que Paul McLoone y los suyos dominan con fiereza en estallidos de tan sólo un minuto o dos a lo sumo (sólo les faltaba iniciar las canciones con el one, two, three, four!): “Teenage Kicks” como estallido memorable, “Jimmy Jimmy”, “Heres comes the summer”, “You’ve got my number” o “Get over you” colaborando durante la hora más rápida de lo que va de FIB.

Herman Dune y sus melodías vibrantes y pegadizas de su nuevo trabajo, Strange Moosic, sirven para dar el salto definitivo de Fiberfib.com al Escenario Maravillas, repleto hasta los topes a causa de que va a salir a escena Guy Garvey y los suyos, aunque también es que hay gente que no quiere despegarse de las primeras filas a la espera de los pintones Strokes. Sin embargo, se observa enseguida el tirón del pop elegante de Elbow entre los asistentes británicos. Se siente el frenesí de la mayoría ante la ansiada espera de la banda posterior, pero la pausada y ducha figura en el escenario del líder del conjunto de Manchester hace que el “One Day Like This” culmine un directo candoroso y contenido en su vigorosidad de puesta en escena; calma que antecede a la tempestad y termina como una oda de aquellas que se disfrutaron en comunidad cuando Doves visitó Benicàssim.

Con retraso, Casablancas, Hammond Jr., Valensi, Fraiture y Moretti salen al escenario. Primer tiro al blanco: “New York City Cops”, y le siguen: “Alone, Together”, “Reptilia”, “Machu Picchu”, “Last Nite”, “Taken For A Fool”, “Is This It”, “Under Cover of Darkness” (lo único del último álbum que no sólo sonó decente sino también a clásico instantáneo), “What Ever Happened?”, “Life Is Simple In The Moonlight”, “Someday”, “You Only Live Once”, “You’re So Right”, “Under Control”, “Gratisfaction”, “Hard to Explain”, “Juicebox” y “Take It Or Leave It”. Resultado: debían haber tocado una hora y realmente han sido menos de cuarenta minutos. Nada importante, sino fuera porqué aún acumulando temazos para fabricar una fiesta sudorosa, ayer no superaron a su, ya de por sí, regulero directo de 2006. Es una placer dejarse llevar con los temas de sus primeros dos, incluso tres, trabajos: las contagian de memoria; pero el último aún no lo tienen tallado y pulimentado para dosificarlo en directo sin un muro de sonido que perjudique las melodías más características de esos temas. Casablancas parecía vivir en una continua montaña rusa en la que tanto ascendía hasta considerables cotas de transmisión, como no llegaba ni siquiera a poder comenzar la canción por problemas de garganta y toses varias. Lástima de algunos parones insufribles entre canción y canción, porque la fiesta hubiese sido todavía mayor. Se esperaba a unos grandes Strokes con pegada contundente que no fueron tales, aunque la sudada conjunta con melodías de punteos inconfundibles siempre es bienvenida en un viernes noche de pleno verano.

Afro-beats, turntablism fluido e hipnótica tonalidad negra, dance de raíces… Lo orgánico y lo electrónico dándose la mano. El cansancio no parecía desaparecer del mapa hasta que te topabas de narices con la sesión de Jamescapo DFA’ Murphy. A falta de sus LCD Soundsystem en el cartel, buenas son sus grageas vitamínicas en forma de exquisito DJ: cuasi desayuno de campeones para soportar con brío la coronación de las dos siguientes cimas de este FIB 2011. Viernes pasable que mira de frente la penúltima embestida.

(Fotos archivo FIB / Óscar L. Tejeda)

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