My Morning Jacket (MMJ) es una de las bandas norteamericanas que mejor han sabido reciclar sonidos y texturas del pop-rock de raíces, desde finales de los noventa y a lo largo de toda esta última década. Deudores del sonido de The Band o The Allman Brothers Band, así como de la oscuridad latente y la apertura de miras de bandas de culto como The Velvet Underground o incluso cercanos al pop experimental de Pink Floyd; MMJ trabajan el folk, el blues, el country y el soul sobre un lecho rockero y a veces pop, en seis álbumes de estudio íntimos y emotivos y a través de uno de los directos más potentes y contundentes que se puedan disfrutar de una banda de rock en los últimos tiempos. Así son MMJ, así es su dicotomía: sentidos y sugerentes en estudio, y enérgicos y rotundos sobre el escenario: sus famosos directos en el Bonnaroo o en Coachella han pasado a la historia, y no hay más que reconocer que los conciertazos en España (en el Azkena y en el FIB) los están dejando en el lugar en el que se merecían estar desde hace ya unos años.
Su disco de 2008, Evil Urges, no sólo reflejó el virtuosismo y lucidez de abarcar territorios como el soul y el rock mainstream, sino que desconcertó e hizo que se infravalorarán unos postulados que lograban engrandecer la paleta de sonidos y musicalidades de la banda de Kentucky. Capaces de derretir toda la melancolía que pueda residir en el pop, el soul, o el blues con calidez y reverberación, en mayor o menor grado, experimental, con Circuital, su sexto álbum de estudio (uno de los trabajos más esperados del 2011) presentado y anunciado a través de estimulantes avances de temas en directo o singles de adelanto a través de su lista oficial de correo electrónico, MMJ vuelven por los fueros de sus excelentes It still moves y Z, sin apartar su vena creativa de los derroteros de la evolución y la sorpresa.
Abrir el nuevo trabajo con dos temas de progresión reflectante y de hipnóticos bucles ambientales: mezclando tradición y progresión innovadora siempre a las órdenes minimalistas que solicita la canción; para seguir con dos temas más, condensadores de delicadeza y matices diminutos, produce que cuando lleguen los pegadizos cortes 5,6 y 7 nazca la sensación de climax notable. Diferentes trazados sobre la clásica y nueva cartografía sentimental de la banda aparecen alternados con “Outta my system”, “Holding On The Black Metal” y sus inspiraciones de Kwan Jai & Kwan Jit Sriprajan y su tema E-Saew Tam Punha Huajai , solos que recuerdan al Santana más pausado; o la mezcla funky y beatleliana de “First light”. Los últimos tres cortes parecen bajar el nivel de la primera mitad, aunque terminan siendo aderezos perfectos para combinar el más compacto y reducido en extensión, álbum de Jim James y compañía.
MMJ sigue sorprendiendo con nuevos sonidos que rastrean en pleno siglo XXI la psicodélia y el rock progresivo de los 70, dotándolos de evocaciones a géneros vecinos con sello de autenticidad. Toda una declaración de intenciones continua desde su The Tennessee Fire de 1999: una banda que parece disfrutar ampliando miras con la vista fija en el pasado y sin cohibición, con temas de melodías cristalinas que son capaces de crecer en el oyente tal como ha crecido la misma banda a lo largo de su carrera: lentamente pero con firmeza. Complace saber que los atardeceres en un porche no son cuestión de añoranza sino de convicción y fé en un country con capas delicadas de capricho musical (“Slow slow tune”), así como las imágenes sonoras que enmarcan el recorrido del final del disco con “Movin away” (pura nocturnidad y luces de ciudad) aplican a Circuital una sensatez, diversidad de emociones y matices que lo hacen uno de los mejores discos de este 2011.