El 2010 nos dejó buen material discográfico y sobretodo buenas canciones. A veces no es indispensable que el álbum comprenda un itinerario ascendente de excelencia en su totalidad. En la era de la 2.0, las descargas ilegítimas (o no) y de las escuchas instantáneas a través de aplicaciones online, el sentido estricto de disco ha quedado obsoleto y al igual que parece que las series de TV, otro producto de tremenda popularidad en la última década, parecen decantarse por acortar la duración de sus temporadas: la última tendencia es no sobrepasar los seis episodios; las producciones discográficas deberían plantearse la capacidad de elaborar concienzudamente producciones más concisas y recuperar el encanto que suelen tener los singles o los EPs. Uno de los mejores ejemplos de Extended Play durante la pasada temporada fue el trabajo de seis temas facturado por la joven banda indie pop de San Francisco, Girls.
Broken Dreams Club es tan conciso, estimulante y climático como una buena ficción para televisión que no llega a ser miniserie pero tampoco un producto con veintitantos capítulos por temporada. Es un trabajo bien producido: sencillo, corto, sincero y memorable por su capacidad de sugerir emociones a través de un pop que bebe de clásicos como Elvis Costello o la melancolía de las bandas sesenteras con alma soul en su profundidad.
Pop delicado, melodías que golpean como una gota huidiza hacia la mejilla después de golpear la ola contra una roca de acantilado… En definitiva, es pop en su pura excelencia. Con languidez pero sin llegar a caer en energía negativa, con brío pero sin llegar a tocar la bandera del power-pop. Siendo el cruce de Teenage Fanclub con la experimentación progresiva en clave mini de My Morning Jacket. Aunando ambientaciones evocadoras y despertando ese lado sosegado de banda para fiesta en la playa que podría complementarse con la vena festiva de The Drums.
Christopher Owens y Chet “JR” White (Girls) serían como el apéndice de aquellos, la añadidura musical para despertarse de una fiesta veraniega con los primeros rayos de sol topándose con el rostro. O mejor aún, canciones como Substance o The oh so protective one podrían ser los mejores acompañantes en una mañana de inicio de primavera: con su aire cálido y su frescor en el ambiente.
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