Título original: Another year / País: Reino Unido / Año: 2010 / Duración: 129 min. / Género: Comedia dramática / Dirección y guion: Mike Leigh / Interpretación: Jim Broadbent (Tom), Lesley Manville (Mary), David Bradley (Ronnie), Ruth Sheen (Gerri), Imelda Staunton (Janet), Karina Fernandez (Katie), Oliver Maltman (Joe), Peter Wight (Ken), Martin Savage (Carl), Michele Austin (Tanya), Phil Davis (Jack) / Producción: Georgina Lowe / Música: Gary Yershon / Fotografía: Dick Pope / Montaje: Jon Gregory / Diseño de producción: Simon Beresford / Vestuario: Jacqueline Durran / Distribuidora: Vértigo Films / Estreno en España: 14 Octubre 2011.
Sinopsis: El tiempo pasa… Gerri (Ruth Sheen), terapeuta, y Tom (Jim Broadbent), geólogo, llevan muchos años felizmente casados, aunque les preocupa que su hijo Joe (Oliver Maltman), que es abogado, permanezca soltero. Esta preocupación les impide darse cuenta de hasta qué punto María (Lesley Manville), una compañera de trabajo de Gerri, depende de su amistad.
Crítica
El cineasta y dramaturgo Mike Leigh siempre resulta bienvenido en cualquier cartelera que se precie de acoger obras preocupadas con la lectura social y el análisis de la clase media urbana. El autor de La vida es dulce, Todo o nada o Secretos y mentiras es como el Woody Allen abstraído en circunstancias tan considerables como las relaciones entre maridos y mujeres, el fervor por la fe judía, el psicoanálisis de andar por casa y el drama jugando a ser comedia social, o viceversa.
Su última película, Another year, llega a las carteleras españolas con más de un año de retraso. Nominada al Mejor Guión Original en la pasada edición de los Oscar, este drama sutil con un crescendo liviano en torno al estado anímico de la soledad y la tristeza de aquellos que no terminan de encontrar la compañía necesaria en el transcurrir de sus vidas, es tan cándida y sencilla en sus hechuras, en su ritmo y en su contenido que se adentra en el espectador como la mecánica de la misma rutina diaria de cada uno. Por eso, aquellos que busquen evasión ficcional la encontrarÁn vacua: al igual que piensan que en su día a día nunca sucede “nada”, también afirmarán que durante las poco más de dos horas de Another Year tampoco sucede gran cosa de mención. Sea como fuere, el solo hecho de que durante todo ese metraje en ningún momento desfallezca la narración y se soporte un desarrollo invisible sin subrayados fuertes ni excesos climáticos, más bien imperceptibles mutaciones que se desarrollan a lo largo de las cuatro estaciones anuales, expone por sí mismo que la sensibilidad del autor británico de 68 años sigue puliéndose de
la mejor manera posible, sublimando pequeños matices humanistas y de interrelaciones sociales.
Another year está desprovista de grandes alardes presupuestarios y es tan sencilla que uno no se da ni cuenta de cómo va digiriendo los sueños, los anhelos y las frustraciones de cada uno de sus protagonistas; principalmente cuatro: el matrimonio con un pie y medio en la edad de los sesenta años, formado por Gerri (terapeuta interpretada por Ruth Sheen, con enorme campechanía a la hora de respetar los tiempos y saber escuchar), Tom (un geólogo feliz con su profesión y su familia, interpretado por el siempre infalible Jim Broadbent), el hijo de ambos, un treintañero que no acaba de toparse con su media naranja, y María (Lesley Manville), la eterna soltera, compañera de trabajo de Gerri que necesita cada vez más de las invitaciones y el caso que le hace ese matrimonio amigo para olvidarse de su triste soledad.
En las idas y venidas de las cuatro estaciones, las cenas de sábado por la noche en casa, los domingos en reunión familiar y los intentos por acceder a experiencias vitales más fructíferas, como sacarse el carnet de conducir, comprarse un coche y ampliar miras en las vacaciones para intentar disfrutar de la independencia, se van los 120 minutos de una película en la que el miedo a morir en soledad, la envidia por el éxito del prójimo y esa necesidad de sentir calor humano, directamente proporcional a los años que se van cumpliendo, son emociones y estados de ánimo que se trazan en el relato de un modo tan imperceptible, espiritual y etéreo que todo se impregna de vida misma, de sencillez bien entendida y de lectura humano-social sobre la clase media urbana en sumo grado.
Another Year florece en el interior, rezuma verdad y estoy más que seguro que su reflexión y su recuerdo se mantendrán más allá del final de este “otro año más”, cuando uno cavile en torno a cuales han sido los mejores estrenos del 2011 y mucho más allá… Cuando se confirme que está en el top de lo mejor de Leigh.