Cuando a mediados de la década de los años 80 el impulso blockbuster lanzado por E.T. y las producciones Spielbergianas hizo que el receptor infantil llenara sus retinas de sueños y pesadillas alucinantes que marcarían de por vida su cartografía sentimental privada, no hubiera sido aventurado que se le hubiera dado la oportunidad a Maurice Sendak de adaptar su obra maestra Donde viven los monstruos (Where the wild things are, 1963) dos décadas despues: el suficiente tiempo para explorar en audiovisual este cuento clásico. Seguramente, Jim Henson forjó gran parte de su icónico universo creativo con un subterfugio que enlazaba con el autor de La cocina de noche y, como dejó claro en una de sus producciones de la década con la que hemos comenzado el artículo: Dentro del laberinto (Laberynth, 1986), esta influencia se hacía más que palpable.
Más de 45 años después, Donde viven los monstruos renace por la estimulante idea de llevar su historia por fin a la pantalla grande. Ya no existe el mismo sentimiento cinematográfico que irradiaba con el mainstream de El Rey Midas, pero uno de los cineastas que nació a rebufo de esa generación de espectadores potenciales de la comercialidad cinematográfica de los 80 se ha decidido a ponerle movimiento posmoderno. Spike Jonze, uno de los componentes de la Santísima Trinidad del Videoclip, ha sido el artícife de que estas navidades el cuento clásico del siglo XX recoja el rastro de pan dejado por los Pulgarcitos que dejaron el cine infantil y juvenil de antaño.
Una oportunidad para que estas navidades se disparen las ventas editoriales de esa pieza minimalista y sintetizada en apenas 20 páginas escrita e ilustrada a principio de los 60 por Maurice Sendak y que en España está deliciosamente publicada por Alfaguara Infantil.
El neoyorkino de ascendencia polaca fue capaz de capturar en apenas 20 frases y en unas cuantas más ilustraciones totalmente sugestivas y seductoras para el subconsciente prepúber todos los anhelos, miedos y frustaciones que marcan el desarrollo vital de los 5 años hasta la preadolescencia. Max, el protagonista sueña con ser
un monstruo y a ojos de sus padres se comporta como una bestia, se niega a ser domado y autocrea una fábula personal donde viaja por los confines del mundo y llegará a ser proclamado rey de una tierra de monstruos.
Max parece vislumbrar otro posible mundo, imaginar otra sociedad (aunque este razonamiento se vería más bien expuesto en una etapa vital posterior, cuando el adolescente ya hubiera desarrollado el razonamiento hipotético-deductivo) y esta es una de entre las muchas posibilidades alternativas que adquiere más allá del aquí y ahora: para Max el presente es ser castigado sin cenar por sus padres. Sin embargo, para esquivar este razonamiento más propio de la etapa adolescente, Sendak muestra la aparición de este mundo paralelo sin razonamientos previos, la imagen distorsionada de la realidad aparece como un preámbulo del posterior egocentrismo que el individuo sufre cuando llega a etapas adolescentes y que parece nacer en Max en una etapa vital anterior, pero al ser tratado de forma naïf y espontánea se adécua totalmente al periodo vital correspondiente a la infancia del protagonista.
Aventuras soñadas por un niño disfrazado de lobo, el castigo de una madre, la fábula personal del niño para escapar de las cuatro paredes de su cuarto, una tierra habitada por monstruos tan enternecedores como un osito de peluche y tan siniestros como las bestias mitológicas y la huida resignante del niño ante el autoritarismo y el permisivismo. Al fin y al cabo su búsqueda se halla tras el punto intermedio: el estilo parental democrático, padres exigentes pero receptivos.
Donde viven los monstruos, o mejor nos quedamos con su título original Where the wild things are, te lo lees en dos minutos pero perdura hasta que tu ser haya perdido algún ápice de los sueños y miedos de infancia. Si fuera más corto se asemejaría a un haiku y dentro de sus brillantes y evocadoras ilustraciones se palpa el espíritu de fabular otras alternativas a lo real y la necesidad de hallar un sistema social en el que no destaquen ni la exigencia totalitaria ni la dejadez permisiva. Quizás, su permanencia como cuento de referencia se deba a que el regreso de Max a su casa, más que a resignación se deba a una melancolía bastante inquietante y reveladora de miedo e inquietud. Cosas que no sabríamos explicar en dos líneas pero que Sendak las refleja estupendamente en mucho menos.
como me ha gustado migue, muy bien, tengo unas ganas brutales de ver la peli!!!
Migue eres un crack!!
¿Cuando es finalmente el estreno?
18 de diciembre… El mismo día que AVATAR
Monstruoso
Monstruoso a mí me gustó!
C.
Migue, ahí va uno de Boris Vian, del libro que me compré. El sábado me lo llevo para releerlo.
TODO FUE DICHO CIEN VECES / Y MUCHO MEJOR QUE POR MÍ / ENTONCES CUANDO ESCRIBO VERSOS / ME DIVIERTO / ME DIVIERTO / ME DIVIERTO / Y ME CAGO EN VOS. Boris Vian
C.
Ja ja ja… Al final me lo tendré que pillar, me gustó mucho la edición. Por cierto, en tu blog no he podido escribir un comentario… Aunque tampoco pasa nada…
parece interesante gracias por la info.
Tienes correo, nos vemos mañana
Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.
Nietzsche
C.
hey Jony haber si te pasas a recojer tu premio que nunca vienes
Spam!
C.